La reina dice.

 

Imagen tomada del registro fotográfico del performance La Reina Dice, presentado en la VI Bienal Internacional de Performance, Perfoartnet, en el 2018.


Lucy Galvis - Escuela de Gobierno - Entrenador Personal 2025: Gluttonery - Abril 3 de 2025.

Este performance en video dura cerca de tres horas y fue grabado en un solo plano secuencia, sin cortes, con la cámara fija en un trípode. Yo misma operé la cámara y actué frente a ella, consciente de que cada gesto era parte de la puesta en escena, pero también parte de mi propia historia.

La primera etapa empieza con un gesto que heredé de mi abuela: poner el pulgar sobre la nariz y mover los otros dedos como si fueran una trompeta. Un gesto aparentemente infantil, pero que en realidad cargaba un trasfondo de resistencia. Mi abuela lo usaba para mandar a la gente “al carajo”, y en mi investigación entendí que venía de los tiempos de La Violencia en Colombia, cuando las mujeres advertían con él que, si no las dejaban en paz, llamarían al Ejército. Ese gesto, aprendido en la infancia, se convierte en mi manera de recordar a las mujeres de mi familia, que con pequeños signos supieron plantarse frente al poder armado.

En la segunda etapa, ya no es el gesto sino la palabra la que toma la escena. Leo una carta abierta dirigida a un negociador de paz, escrita en 2018, en la que hablo de las intimidaciones que recibía en ese momento. Yo venía de realizar un happening–programa de televisión sobre rock y derechos humanos, y como muchos artivistas, sentí el peso de las presiones y las amenazas. Ese miedo se mezcló con un encuentro inesperado en Medellín con el cuñado de Pablo Escobar, que me dejó profundamente angustiada. En este fragmento del video, la cámara se convierte en testigo de mi voz, de mi reclamo, pero también de mi vulnerabilidad. El fondo verde que acompaña estas dos primeras etapas aparece casi sin pensarlo: un rectángulo que llena la pared, y que para mí significa educación, valores, los pilares que me sostienen desde la infancia.

La tercera etapa se desarrolla en un espacio íntimo: mi habitación. Allí, sentada en la cama, me pruebo una colección de sombreros que había en la casa, incluso uno hecho con una bandera de Estados Unidos. Más que un juego, era la forma de mostrar físicamente las únicas ideas que estaba dispuesta a aceptar en ese tiempo, en medio de la paranoia y el miedo a un posible ataque guerrillero. En esos sombreros se mezclan la ironía, la defensa y la necesidad de afirmar mi existencia en un momento confuso y amenazante.

Cuando mostré el performance en la VI Bienal Internacional de Performance, la presentación fue atropellada. Frente al auditorio, no pude hablar de la obra; solo logré contar, con pánico, el episodio del encuentro con el familiar de Escobar. Esa ruptura entre el video y su presentación en vivo también hace parte de la pieza: la violencia no solo fue tema de la obra, sino que irrumpió en mi vida real, desbordándola.

Desde un lugar decolonial, este trabajo no pretende embellecer la violencia ni universalizarla como metáfora abstracta. Mi cuerpo, mi infancia, los gestos de mi abuela, mis miedos y mis juegos se convierten en el lenguaje mismo del performance. No es un arte separado de la vida, sino tejido con ella, con lo íntimo, con la memoria femenina y con la necesidad de existir y resistir en un contexto hostil.


Texto con ayuda de IA.


La Reina Dice 1

La Reina Dice 2

La Reina Dice 3

La Reina Dice 4

La Reina Dice 5

La Reina Dice 6

La Reina Dice 7

La Reina Dice 8

La Reina Dice 9

La Reina Dice 10







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